La inteligencia artificial se ha convertido en uno de esos conceptos que todo el mundo menciona, pero que pocos saben explicar con precisión. Aparece en titulares, conversaciones profesionales y decisiones empresariales, muchas veces envuelta en promesas grandilocuentes o en un temor difuso a lo desconocido. Entre la fascinación y la desconfianza, la IA ha pasado de ser un término técnico a formar parte del lenguaje cotidiano.
Sin embargo, más allá del ruido mediático, la inteligencia artificial ya está presente en acciones diarias que realizamos casi de forma automática. Desde cómo consumimos información hasta cómo trabajamos, compramos o tomamos decisiones, su influencia es real y constante. Entender qué es la IA y cómo se integra en nuestro día a día no es una cuestión de moda, sino de criterio y adaptación consciente a un entorno digital en evolución constante.

