El marketing digital debería ayudar a que un proyecto avance, no convertirse en otro proyecto que gestionar. Parece que para hacer marketing digital hoy haya que tener un ejército de herramientas, un calendario imposible de cumplir y una estrategia con más páginas que el propio proyecto. Sin embargo, muchos negocios, profesionales y pequeños proyectos no necesitan complicarse tanto para tener presencia y comunicar lo que hacen. Necesitan entender qué quieren conseguir, a quién quieren llegar y qué papel debe desempeñar el marketing dentro de su actividad real.
El problema aparece cuando la necesidad de estar presente en internet termina convirtiéndose en una obligación constante de publicar, medir, adaptar y perseguir tendencias. Un proyecto sencillo puede acabar atrapado en una maquinaria digital mucho más compleja de lo que necesita.
