Durante años se han utilizado como sinónimos términos que no significan lo mismo. Marketing digital y publicidad online suelen mezclarse en conversaciones, presupuestos e incluso en planes estratégicos, como si bastara con invertir en anuncios para afirmar que existe una estrategia sólida detrás. Esta confusión no es menor: condiciona decisiones, expectativas y resultados.
Entender la diferencia no es una cuestión semántica, sino estratégica. Cuando no se distingue correctamente entre ambos conceptos, se corre el riesgo de invertir sin dirección o de construir sin acelerar. Para tomar decisiones inteligentes en el entorno digital actual, primero es necesario situar cada elemento en su lugar.

