En redes sociales es fácil dejarse impresionar por una publicación que acumula cientos de «me gusta» o por una cuenta que suma seguidores cada semana. Los números quedan bien en una captura de pantalla y siempre hay alguien dispuesto a presumir de ellos. Sin embargo, cuando hablamos de un negocio, una marca o un profesional, conviene hacerse una pregunta: ¿qué significan realmente esas cifras y qué aportan a nuestros objetivos?
Tener miles de seguidores no significa tener miles de clientes potenciales, del mismo modo que recibir muchos «me gusta» no garantiza que una publicación despierte un interés real. Las redes sociales ofrecen datos sobre el comportamiento de la audiencia, la visibilidad de los contenidos y las acciones que realizan los usuarios. El problema aparece cuando interpretamos esas cifras sin tener claro qué estamos midiendo, por qué lo hacemos y qué relación tienen con nuestros objetivos.