La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los conceptos más repetidos en el entorno profesional. Está presente en titulares, en discursos empresariales y en conversaciones estratégicas. Sin embargo, cuanto más se menciona, más se simplifica. Entre promesas de revolución inmediata y advertencias catastrofistas, el debate suele moverse en extremos que dificultan una comprensión real de su papel en los proyectos actuales.
En este contexto, muchas organizaciones se preguntan si están ante una oportunidad transformadora o ante una tendencia sobredimensionada. La respuesta no suele encontrarse en los titulares, sino en el análisis riguroso de cómo se utiliza realmente la IA, qué puede aportar y cuáles son sus límites cuando se integra en procesos concretos.

