Muchas empresas afirman tener “presencia digital”, pero pocas podrían explicar con claridad qué están haciendo realmente y, sobre todo, por qué lo están haciendo. Publicar en redes sociales, invertir en anuncios o tener una web activa suele confundirse con estrategia, cuando en realidad son solo piezas sueltas. Esta confusión no es casual: en el entorno digital, la acción suele ir por delante del pensamiento.
Hablar de estrategia digital implica detenerse, analizar y tomar decisiones conscientes sobre cómo un negocio utiliza los canales digitales para avanzar hacia sus objetivos. No se trata de estar en todas partes ni de seguir tendencias, sino de entender el papel que lo digital juega dentro del modelo de negocio. A partir de ahí, todo cobra sentido: lo que se hace, lo que se descarta y lo que se mide.

